El ritmo actual del crecimiento de las ciudades, de las fuentes de contaminación, el cambio climático, la degradación de suelos, la pérdida de grandes superficies de bosques, bofedales, pastos y suelos, más los conflictos políticos, económicos, institucionales y sociales; generan que las fuentes de agua dulce se vean afectadas, perjudicando el bienestar de los pobladores de la región Junín.

¿Cómo afrontamos este clima tan incierto?, ¿Cómo prepararnos cuando ocurren periodos largos de sequías?

Existe una técnica ancestral que era practicada por los incas, llamada “Siembra y Cosecha del Agua”, la cual juega un papel importante para la captación y regulación de agua en los Andes.

La Siembra y Cosecha del Agua parte de la premisa de que la fuente primaria de agua en las montañas son las lluvias, las cuales generan todas las formas de agua presentes en una cuenca hidrográfica (arroyos, manantiales, granizo, nieves, neblinas, lagunas, pantanos). En nuestra región son la principal fuente de agua para la sostenibilidad de la población y para la recarga de las fuentes de agua permanente como los ríos, lagos, lagunas y humedales. La cosecha de agua se basa en la captación, el almacenamiento y la regulación del agua en el suelo a través de zanjas de infiltración, apertura de ojos de agua (pozas), qochas artificiales, entre otros, para el aprovechamiento de fuentes temporales y permanentes durante todo el año, especialmente en épocas de estiaje.

Esta técnica se entiende como la recarga intencionada de agua en una fuente de almacenamiento, con criterios científico-técnicos-ancestrales, con el objetivo de poder recuperarla y de generar beneficios medioambientales.

Esta técnica está calificada para asumir un protagonismo crucial, que ayude al aumento de la recarga procedente del agua de lluvia mediante un mejor manejo de los suelos, bosques, bofedales y de las zonas de pasto. La siembra y cosecha de agua implica realizar determinadas acciones de implementación y manejo de infraestructura gris (reservorios, canales de irrigación) y/o verde (zanjas de infiltración, qochas).

Durante muchos años, la gestión del agua se ha basado exclusivamente en la construcción de infraestructuras, haciéndonos menospreciar los conocimientos ecológicos-ancestrales de las comunidades campesinas tradicionales, que han sabido convivir en armonía con la naturaleza. Varios de los ejemplos de sistemas de Siembra y Cosecha de Agua que tienen más de mil años de funcionamiento continuo (qochas, amunas, zanjas de infiltración y bofedales), han superado drásticos cambios climáticos y sociales acaecidos durante ese tiempo. Se trata por tanto de sistemas de gestión de agua resilientes, que pueden servir para la adaptarse al cambio climático, inclusive son herramientas que pueden minimizar los efectos de las sequías y tienen un interés cultural, social y económico indiscutible.