Los últimos hechos ocurridos en la provincia de Chiclayo que han consternado una vez más al país y motivaron marchas a nivel nacional exigiendo la pena de muerte para el secuestrador y violador de una niña de tres años, ha desenterrado la propuesta que en primera votación se aprobó en el pasado Congreso de la República con 68 votos a favor, que era la necesidad de aplicar la castración química como medida complementaria a la cadena perpetua para violadores de menores de 14 años en nuestro país.

Dicha medida en un principio buscaba la aplicación de la castración química como una medida “complementaria” a la pena máxima como es la cadena perpetua a los culpables en los casos de los delitos contra la libertad sexual contra menores de edad, exactamente contra los y las menores de 14 años de edad, sin duda la votación de ese entonces en el año 2018 generó polémica si en realidad esa era la solución para este problema social que atraviesa nuestro país. Y, ante estas circunstancia marque una posición firme y que hasta hoy la sostengo: LA CASTRACIÓN QUÍMICA NO ES LA SOLUCIÓN, y más cuando el proyecto de ley que se aprobó contaba con incongruencias desde su elaboración, en ese entonces se planteaba la castración y posterior cadena perpetua, proyecto de ley que no se analizó y adicional a ello, señalé que la castración química no tiene efectos permanentes sino que estos eran o son TEMPORALES, pues los efectos cesan cuando se suspende el tratamiento ya que dicho tratamiento solo elimina los deseos sexuales y su aplicación debe darse cada tres meses y el costo del mismo es sumamente elevado para nuestro país. Aquí recordaba un tuit mío del 17 de mayo del 2018 “si se condena a cadena perpetua, cual es el chiste de aplicar la castración química”?

Hoy (literal) el ministro de justicia casi casi ha confirmado que en el próximo Consejo de Ministros se estaría aprobando un proyecto de ley similar para su derivación al Ejecutivo y en su momento el presidente de la república ha respaldado dicha propuesta. Pero, nos estamos poniendo la soga al cuello en temas de derechos humanos a nivel internacionales? O estamos siendo demagógicos para buscar la re-aceptación del pueblo por parte de un Gobierno que no tiene una política de estado justamente para garantizar la protección de nuestras niñas, niños y adolescentes.

Ya los principales líderes de opinión, expertos en temas de salud y temas penales han dado su punto de vista referente a la aplicación de la castración química y es que en los países donde se aplica la castración química sus procedimientos son distintos a los que busca aprobar el Ejecutivo. Un ejemplo es en los Estados Unidos exactamente en el estado de California donde los jueces “exigen al delincuente primario someterse a la castración y, en un segundo delito el tratamiento es obligatorio”. El Perú dista mucho en temas judiciales, puesto que los procedimientos y las condenas demoran años en aplicarse.

Los índices de violencia sexual a menores que se registran en nuestro país son alarmantes, de acuerdo a los últimos reportes del MIMP solo en el año 2021 de entre enero a julio, se registraron más de 25 mil casos de violencia sexual a niños, niñas y adolescentes de cero a diecisiete años. Entonces, como podemos prevenir ello? Necesitamos un Estado con mayores y mejores políticas preventivas, para que desde los grupos sociales organizados de madres, mujeres y desde las escuelas públicas y privadas se eduque a nuestros infantes a que no guarden secretos sobre su cuerpo, de cuáles son los límites del mismo (de su cuerpo), a conocer y nombrar a sus partes íntimas e incluso a conversar con ellos y ellas a que por más familiar que sea la persona siempre nos deben contar lo que conversan o hacen. Es necesario que desde el hogar se fortalezca en vínculo afectivo y a evitar que nuestros niños y niñas sean fotografiados y mucho menos en sus partes íntimas. Necesitamos crear palabras claves que nuestros hijos recuerden cuando se sientan inseguros.