La semana pasada ante la visita del mandatario, sus ministros y autoridades regionales, aterrizábamos en la conclusión de la crisis insostenible del Gobierno del Pueblo, encabezada por el profesor y rondero cajamarquino Pedro Castillo y, de la grave falta de fiscalización por parte del Congreso de la República. Congreso fragmentado, integrado por 10 bancadas que no logran llegar a consensos y que muchas de ellas son de extremas derechas e izquierdas y, parlamentarios que simplemente se aferran al cargo y a su inmunidad.

Es aquí donde cabe la pregunta, y estoy seguro que en algún momento también les ha pasado por la cabeza. Por qué el Presidente Castillo Terrones no renuncia al cargo ante tanta incompetencia e incapacidad para Gobernar y con ello llamar a nuevas elecciones presidenciales? Claro está que no lo hace justamente para no ser investigado por los delitos que se le imputan ya que ello lo podría llevar a prisión por varios años siguiendo los pasos de otros ex presidentes nacidos y venidos de provincia.

Quienes creemos en la democracia nos vemos en distintos escenarios: i) respetar la voluntad del Pueblo y esperar a que termine su mandato presidencial trayendo consigo resultados nefastos para el futuro del país, ii) buscar alternativas constitucionales para insistir en una vacancia presidencial por permanente incapacidad moral, desde el Legislativo y/o iii) salir a las calles y bajo la presión social buscar una renuncia del profesor, como ya se dio con el ex presidente de los cinco días y con dos muertos acuesta, Merino De Lama.

Ante un congreso con el 82% de rechazo por parte de la población no se guarda esperanza alguna de que ejerzan verdadero control político, las manifestaciones auto convocadas por la sociedad civil de las dos últimas semanas han ido cobrando fuerza y es esta la oportunidad para incidir en una renuncia, pero justamente bajo la premisa y el grito popular de que también den un paso al costado los congresistas “QUE SE VALLAN TODOS”.

Líderes políticos de firme oposición al gobierno de Castillo y con justificación y claros argumentos coinciden también en que por el momento la renuncia del mandatario es la vía más saludable para terminar con esta crisis institucional, política, social y sobretodo económica (pero desde la manifestación popular), puesto que la fragmentación y los acuerdos bajo mesa de algunos partidos políticos no permiten que se logren los 87 votos para una vacancia presidencial.

Entonces, salgamos todos a las calles y que se vallan todos.