Egresado de la UTP crea casco para prevenir contagios de COVID-19

Ante la lucha contra la COVID-19, Jhon Hurtado, destacado egresado de la carrera de Ingeniería Biomédica de la UTP, junto a su equipo, creó un casco dirigido exclusivamente al sector médico que trabaja en primera línea combatiendo este virus.

Jhon asegura que, él y su equipo, buscaron cerrar el círculo de resguardo de quienes cuidan a los pacientes. “El virus es muy contagioso, por lo que queremos proteger al personal de salud que trabaja en entornos hospitalarios. Además, queríamos reforzar un aspecto que se ha perdido este año: transmitir una sonrisa”, comenta.

Detalles del proyecto

El casco, que pesa unos 800 gramos, está elaborado con acrílico. En la parte frontal cuenta con dos filtros que permiten el pase del aire limpio al interior. Asimismo, tiene una forma aerodinámica para que el CO2 expulsado por la persona sea filtrado hacia el exterior. También cuenta con un monitor de signos vitales, tanto de la temperatura corporal, como de la saturación de oxígeno y la frecuencia cardiaca, que se conectan a la parte auricular. Estos parámetros permiten visualizar si la persona tiene o no COVID-19.

“Este equipo cuenta con dos filtros KN95, en la parte posterior y frontal, que atrapan las impurezas que puedan existir en la zona externa. Al no estar pegados al rostro, y estar a cinco centímetros de la boca, se puede cambiar entre cuatro a siete días, dependiendo del uso”.

La desinfección del casco se realiza con alcohol de 70° y un paño desechable, o si la persona se encuentra en un área de alto riesgo, es aconsejable realizarlo con amonio cuaternario, de acuerdo con el egresado de la UTP. Además, este casco tiene una batería de ion de litio que dura entre 8 a 10 horas continuas, lo que permite que el médico realice intervenciones quirúrgicas sin el riesgo de contagio.

Para los creadores de este proyecto, los ingenieros Jhon Hurtado y Francisco Oliveros, el mayor reto estuvo en el diseño, que tuvo varios cambios antes de llegar al producto final. “Este invento tuvo unas seis modificaciones. Hicimos el estudio aerodinámico para que el CO2 descienda y sea expulsado con facilidad; además, para que el flujo tenga una dirección uniforme y pueda refrescar a la persona que lo use”, asegura Jhon.

El ciclo de vida de este casco varía entre 4 a 5 años, lo cual favorece al medio ambiente, ya que reemplaza a la mascarilla y al protector facial.

Proyección

Ya se ha realizado una valoración en cuanto a costos en el mercado de este casco que tiene dos presentaciones. “Hemos hecho aproximaciones. El primer tipo de casco tiene un costo de 1 200 soles; y el básico, de 750 soles. Ambos cumplen con la misma función de protección, la diferencia entre ellos es la visualización del monitoreo”.

Finalmente, Jhon comenta que ha recibido propuestas de otros países para la producción de este casco especial, desde Bolivia, México, Japón, Canadá y Colombia. Sin embargo, por ahora, la meta de su equipo es seguir ayudando al Perú para luego pensar en la internacionalización. De esta manera, los precios se mantienen accesibles.