La nueva variante ómicron del Covid-19 ha llegado en silencio, no solo está afectando a jóvenes, adultos y mayores de edad como en la primera y segunda ola, sino que también estamos viendo ya a niños y niñas padecer de la pandemia en esta tercera ola de contagios.

En nuestra región el gobernador regional ha confirmado que un menor de tan solo cuatro años de edad se encuentra en cuidados intensivos a causa del Covid-19 a causa de un contagio transversal, ello porque un familiar directo se contagió y por ende transmitió el virus, alarmante situación sabiendo que es mucho más difícil pedir a un pequeño que luche contra este mal que nos ha afectado a todos.

Las cifras oficiales según la Dirección Regional de Salud de Junín nos indican que son más de 22 mil 290 niños de entre cinco y once años de edad que acudirán juntos a sus padres a los centros de vacunación para ser inmunizados y con ello garantizar una lucha frontal contra la pandemia y, en nuestra provincia de Huancayo dicha cifra llega a más de 70 mil menores de entre el mismo rango de edad.

Aquí entra a tallar el grueso grupo de adultos y de padres de familia que están en contra de la vacuna, por diferentes motivos, en su mayoría por ignorancia y credos religiosos.

Según el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, en el Perú hay un 48% de compatriotas que están en contra de la vacunación y otros que no se vacunarían argumentando en su mayoría que “no se encuentran convencidos de la efectividad de las vacunas contra el Covid-19, porque creen o perciben que no corren el riesgo a infectarse y por simple desinformación sobre la vacuna. Muchos de los peruanos que fueron encuestados para conocer su opinión acerca de la vacunación también expresaron su posición expresando lo siguiente (para no creer, pero respetable opinión) que estas vacunas responden a un programa mundial de conspiración.

Entonces nos preguntamos: tenemos que esperar a contagiarnos para creer que el virus el Covid-19 existe?. Es aquí donde el Estado tiene que entrar a tallar, jugar un rol importante para reducir el porcentaje de peruanos que no están a favor de vacuna, con agresivas campañas de difusión y educación para aclarar las dudas y los temores con información transparente, de fácil comprensión y/o entendimiento y con un sutil tono positivo a lo que se busca con la inoculación de todos los peruanos y peruanas en esta lucha contra la pandemia.