Opinión | Ni Cerrón ni Unchupaico, por Amire Ortiz

El Gobierno Regional de Junín (GRJ) ha interpuesto una acusación contra el ex gobernador Á. Unchupaico, por ser presuntamente parte de una organización criminal. Este hecho, que no sorprende, nos convoca a la reflexión sobre qué clase de líderes políticos permitimos sean nuestros gobernantes.

Preocupa la forma en cómo el principio de separación de poderes está siendo vulnerado, en tanto el GRJ adopta conductas que debieran ser de titularidad del Ministerio Público y valoradas por el Poder Judicial; e indigna ver cómo una actual gestión con indicios de actos poco transparentes pretende bañarse de moralidad en base a la acusación al oponente y no por actos propios.

Cabe señalar que ninguna crítica al gobierno actual significa beneficiar al gobierno anterior, pues nada libera en absoluto al Sr. Unchupaico de una exhaustiva investigación sobre sus posibles vínculos con las mafias criminales y una correcta actuación de la justicia de comprobarse delito alguno. Sin embargo, corresponde preguntarnos: ¿En qué momento de la historia, el lápiz y el mate se convirtieron en las únicas opciones para nuestra región? ¿Por qué hemos permitido que se haya establecido una dicotomía social en donde si no se apoya al gobernador Cerrón es porque se simpatiza con el Sr. Unchupaico y viceversa? ¿En qué momento nuestra región se vio sumergida en estas dos únicas nefastas opciones? Son estos los cuestionamientos que como ciudadanía debemos ejercer para salvar a Junín de estos personajes que conducen el camino a la corrupción.