#Opinión: Aeropuerto Wanka, por Alejandro Romero

Huancayo requiere contar con un aeropuerto. Sí. Sin duda alguna; las razones son obvias. Cuando decimos Huancayo es necesario especificar el espacio que lo identifica: la ciudad o la provincia que ostenta la denominación. En rigor geopolítico, social y económico Huancayo es el distrito capital de la provincia que tiene la misma denominación.

Entonces, si de aeropuerto hablamos no solo Huancayo necesita dicha infraestructura. También lo requieren las ciudades y aldeas que ocupan el Valle del Mantaro; incluso allende este Valle. Y si nos limitásemos a este espacio, éste ya cuenta con un aeropuerto –en Jauja- que a la fecha sirve para el servicio de aeronaves que operan desde y hacia Lima; que, además, se encuentra en proceso de ampliación y mejoramiento.

¿Qué sentido práctico tendría que en el Valle del Mantaro se construya otro aeropuerto como el que se propone entre Sicaya y Orcotuna? ¿No será que dentro de la propuesta anida cierto chauvinismo? Además, ¿qué tan urgente resulta la construcción de un segundo aeropuerto en el Valle?

Recientemente se ha conformado un Patronato que preside el reconocido y respetado escritor Sandro Bossio. Su misión consiste en establecer las condiciones para la construcción de un aeropuerto alternativo al de Jauja. Con el debido respeto le digo al señor Bossio que tal vez sea necesario que su Patronato, desde un avión o desde cualquier cumbre de los macizos cordilleranos que rodean al Valle, con mirada zahorí, descubra que antes que aeropuertos o puentes nuestro Valle, única y preciada heredad, de manera urgente requiere un adecuado tratamiento geoespacial.

El tratamiento geoespacial del Valle del Mantaro es el reto de hoy, si queremos construir el espacio para que las generaciones del presente y mañana vivamos mejor que ahora.